La noche caía y una idea excitante comenzaba a arder. Me excita pensar que mi esposo se acueste con otra mujer. Nancy, con su mirada enigmática, era el centro de mis pensamientos. Su imagen desnuda, una visión prohibida, se grababa en mi mente. Cada pensamiento me llevaba más hondo en esta experiencia íntima. Su figura se dibujaba en la oscuridad, llena de promesas.